“Me caí en el hielo, me rompí la espalda y tuve que ser intervenido quirúrgicamente. El cirujano me prescribió una alta dosis de un analgésico, y lo tomé al pie de la letra y muy agradecido durante las primeras semanas de mi recuperación. Como enfermero, sabía que debía mantener mi dolor bajo control para poder estar enérgico y favorecer la curación, pero me preocupé a medida que pasaron las semanas y aún continuaba tomando esa misma alta dosis cada cuatro horas y sentía menos alivio.
Alrededor de dos meses después de mi cirugía, dejé de tomar la droga, me di cuenta de que había desarrollado una dependencia física a ella. Tuve todos los síndromes de abstinencia que se puedan imaginar. Fue horrible, pero afortunadamente duraron sólo unos pocos días. En el proceso, descubrí que el ejercicio en el agua era tan efectivo como los analgésicos a esa altura de mi curación. Esto fue hace tres años, y todavía continúo haciendo ejercicios en el agua para controlar de manera eficaz mi dolor”.
-Nombre no divulgado
El uso de analgésicos recetados en el tratamiento del dolor aumenta rápidamente, mientras que, al mismo tiempo, la efectividad de estas drogas es cuestionada. Los analgésicos recetados, sintetizados de amapolas de opio, también llamados opioides (oxicodona, codeína, etc.), fueron originalmente creados para controlar dolores extremadamente agudos durante periodos cortos. Para uso prolongado, los opioides se recetaban a pacientes terminales de cáncer, donde la dependencia de la droga no era un problema. No obstante, desde 1995, año en que se aprobó OxyContin, fueron recetados regularmente para otras clases de dolor agudo o crónico.
¿Cuán perjudiciales son?
A pesar de que los EE.UU. constituye un 4.6 de la población mundial, consume 80 por ciento del suministro de opioides del mundo y 99 por ciento de oxicodona.
“Es algo sin precedentes, y está empeorando”, dijo Grant Baldwin, director de la División de Prevención de Lesiones No Intencionales de los Centros para Prevención y Control de las Enfermedades:
- Las muertes por analgésicos opioides exceden el total de muertes por heroína y cocaína.
- En 1999, los opioides recetados representaban el 11 por ciento de todas las muertes por envenenamiento con medicamentos y drogas.
- En 2008, solamente en Oregon, los opioides recetados representaban el 53 por ciento de todas las muertes por envenenamiento con medicamentos y drogas.
- Desde 1999 hasta 2006, el número de envenenamientos fatales con analgésicos opioides excedieron el triple, de 4,000 a 13,800 muertes.
- En toda la nación, 38,000 personas murieron por opioides en 2007, el año más reciente del cual se tienen datos totales.
Más allá de los números sorprendentes de muertes, Baldwin agregó que más de:
- 342,000 fueron hospitalizados para tratamiento por abuso de opioides
- 1,330,000 visitaron salas de emergencias por mal uso o abuso de opioides
- 6,118,000 informaron abuso o dependencia
- 17,518,000 informaron uso no médico de opioides
Gary Franklin, M.D., director médico del Departamento de Labor e Industrias del Estado de Washington, dijo: “a fines de los años 1990, muchos estados liberalizaron leyes y regulaciones sobre el uso de opioides recetados”. (Franklin se refería específicamente a una ley de Washington que dice, en parte: “No se tomará ninguna medida disciplinaria contra un médico únicamente en base a la cantidad y/o frecuencia de opioides recetados”.)
Fue una tormenta perfecta para el abuso, agregó, propulsada por “ciencia débil (manifestando que el riesgo de adicción por el consumo prolongado era bajo), activismo de grupos de apoyo del dolor, mercadeo de compañías farmacéuticas y aumento de prescripciones para dolores benignos.
En pocos años, el número de muertes no intencionales a causa de opioides recetados aumentó abruptamente en el sistema de compensación para trabajadores de Washington.
“Las dosis aumentaron más del 50 por ciento en solo algunos años luego de que las leyes se volvieron más permisivas”, dijo Franklin.
Oh, por cierto, no son la mejor opción
“Aplicar opioides a largo plazo para lesiones ha tenido casi el efecto opuesto al deseado en algunos casos”, dijo Tammy McCoy, RN, gerente de servicios médicos de SAIF. “Nos empeñamos en obtener alivio inmediato para el dolor, seguido de una mayor movilidad y funcionalidad. Eso no ha estado sucediendo”.
Con los opioides, el trabajador lesionado necesitaría dosis más altas cada vez para aliviar el mismo dolor.
El letargo y la inactividad hacen que otros músculos se debiliten. Una lesión a corto plazo se convierte en una dependencia al medicamento a largo plazo. Los médicos no siempre educan a los pacientes alentándolos en cada visita a que trabajen más.
“Como sociedad, tendemos a buscar soluciones rápidas y sencillas”, dice McCoy. “Algunos dolores son normales en el proceso de curación. Los opioides son para disminuir el dolor, pero a menudo no lo eliminan por completo. El objetivo es reducir el dolor lo suficiente como para incrementar la funcionalidad”.
El objetivo principal de los médicos, las organizaciones para administración del cuidado médico y los empleadores es que la persona lesionada vuelva a ser funcional. A menudo el uso prolongado de analgésicos no es efectivo para alcanzar ese objetivo.
Los medicamentos antiinflamatorios no esteroideos (NSAID) también se utilizan para tratar el dolor. Estos incluyen la aspirina, ibuprofeno y naproxeno. En muchos casos, son más efectivos que el uso de opioides a largo plazo para tratar los principales problemas de salud relacionados con el lugar de trabajo, que son todas lesiones del sistema músculo esquelético: torceduras, esguinces, fracturas, cortes y contusiones.
McCoy dijo que el ejercicio también es importante para reducir el dolor y favorecer la curación.
“El dolor es una brújula, un indicador que debemos usar para curar”, dijo. “El objetivo es recobrar la utilidad de nuestro cuerpo en la mayor medida posible. Esto lo logramos con terapia física y ejercicio, para obtener gradualmente la total funcionalidad de nuevo; el alivio del dolor puede ser un indicador de ese progreso con el tiempo”.
Claves para refrenar la crisis
SAIF, junto con sus asociados para la administración del cuidado médico, ha identificado algunas maneras para regresar a estrategias seguras y efectivas relacionadas con el control del dolor de lesiones y enfermedades.
Lo primero es una mejor educación médico-paciente. En lugar de la visita rápida normal al consultorio, el paciente y el doctor deberían conversar sobre una combinación de alivio del dolor, terapia física y ejercicio para obtener el resultado deseado. Además de los aspectos médicos cuando el paciente padece de dolor crónico, deberían evaluarse los asuntos psicosociales relacionados con el dolor.
Otras terapias están siendo cada vez más populares y utilizadas, según un informe de control del dolor publicado el año pasado por el cirujano general del Ejército de los EE.UU. Decía que: “Existe una gran variedad de terapias y tratamientos, como la terapia de acupuntura y yoga, que han demostrado ser efectivos para reducir la dependencia excesiva a los medicamentos para tratar el dolor”.
SAIF está trabajando con organizaciones para la administración del cuidado médico en Oregon para redefinir cómo obtener los resultados deseados con trabajadores lesionados. Trabajar con los proveedores respecto de las dosis adecuadas en el uso de opioides y establecer puntos de referencia en relación con los plazos ideales para que un paciente recobre la funcionalidad, son sólo dos de las maneras en que podemos contribuir a limitar el uso de analgésicos. También estamos verificando que nuestros revisores de reclamos reciban la capacitación que les ayude a evaluar de manera más proactiva los nuevos reclamos.
Este artículo es de la edición de verano de 2011 de Comp News. Consulte otros artículos de esta publicación.